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Domingo, 03 de diciembre de 2006

EL BESO

CHÉJOV - KLINGER - LAUTREC - KLIMT - HITCHCOCK - BOUGUEREAU


(For a summary in English, see comments)




Max Klinger
La sirena


El cuento El beso de Chéjov se inicia cuando los oficiales de una batería de artillería, al cruzar por una aldea de regreso a su campamento, reciben la invitación del señor del lugar. Se presentan en la hacienda y la encuentran llena de invitados. Entre los oficiales está el capitán Riabóvich, "pequeño, cargado de espaldas, con gafas y patillas de lince".

"En los primeros momentos, mientras entraba en el salón y se sentaba a tomar el té, no pudo prestar atención a ningún rostro u objeto concreto. Las caras, los vestidos, las garrafitas con coñac talladas, el vaho que se elevaba de los vasos y las cornisas moldeadas se fundieron en una impresión vasta y general, que llevó la inquietud a su espíritu y el deseo de ocultar la cabeza en alguna parte."

Más adelante se rompe el hielo entre la gente de la casa y los oficiales. Es una noche de mayo y el propio Riabóvich "que, bajo la influencia de la música, empezaba a sentir los efectos del coñac que había bebido, dirigió una mirada de reojo a la ventana, sonrió y se puso a seguir los movimientos de las mujeres; tenía la impresión de que el olor de las rosas, de los álamos y de las lilas no procedía del jardín, sino de los rostros y los vestidos femeninos."




Henri Toulouse Lautrec
Le lit, le baiser




Henri Toulouse Lautrec
Dans le lit, le baiser


Se inicia el baile. A Riabóvich "le agradaba ver cómo un hombre, ante los ojos de todos, cogía a una mujer desconocida por el talle y le ofrecía su hombro para que pusiera en él su mano, pero nunca pudo imaginarse en esa situación. Hubo un tiempo en que sentía envidia del valor y el desparpajo de sus compañeros y sufría; la conciencia de que era tímido, cargado de espaldas e insulso, de que tenía un talle largo y patillas de lince, le mortificaban; pero con los años ese sentimiento se había convertido en costumbre, de modo que en esos momentos, al contemplar a las parejas que bailaban o a las personas que hablaban con voz recia, ya no las envidiaba, sólo se sentía triste y conmovido."

El hijo de la hacienda y dos de los oficiales salen a jugar una partida de billar, y Riabóvich va tras ellos. Pero luego allí también le parece que está de más, se aburre y abandona la estancia. De regreso al salón, se pierde en los cuartos en penumbra de la casa. Finalmente abre una puerta y entra "en una habitación sumida en la más completa oscuridad". Una rendija de luz se filtra en la puerta de enfrente, y tras ella se oyen los ruidos del baile.

"También allí, lo mismo que en el salón, las ventanas estaban abiertas de par en par y olía a álamos, a lilas y a rosas...

Riabóvich se detuvo pensativo... En ese momento, de la forma más inesperada, se oyó el rumor de unos pasos apresurados y el susurro de un vestido; poco después una jadeante voz de mujer murmuraba: '¡por fin!', al tiempo que dos brazos suaves y perfumados, indudablemente femeninos, se enlazaban a su cuello; una cálida mejilla se apretó contra la suya y en ese mismo instante resonó el sonido de un beso."




Marc Chagall
El cumpleaños


Después del beso, la mujer da un grito y, "según le pareció a Riabóvich, se apartó con repugnancia de su lado."

Al regresar al salón, al principio siente vergüenza. Luego "se entregó a un sentimiento nuevo, no experimentado hasta entonces en su vida. Algo extraño le sucedía... Su cuello, que acababa de ser rodeado por esos suaves y perfumados brazos, le parecía cubierto de una esencia; en la mejilla, junto al bigote izquierdo, donde le había besado esa mujer desconocida, sentía un frescor ligero y agradable, semejante al que producen las gotas de menta, y cuanto más se frotaba ese lugar, más fuerte se volvía el frescor; un sentimiento nuevo, extraño, que no paraba de crecer, le colmaba y le cubría de la cabeza a los pies... Sentía deseos de bailar, de hablar, de salir corriendo al jardín, de reírse con todas sus fuerzas..." Habla con la señora de la casa, sonríe y piensa que está "rodeado de unas personas excelentes."

Durante la cena, Riabóvich trata de entender lo ocurrido. Seguramente una de las muchachas del baile, o una joven casada, había concertado allí una cita y le había tomado por otro... "Así se explicaba Riabóvich el beso recibido." Luego intenta imaginar quién de ellas era:

"'Es difícil adivinarlo -reflexionaba meditabundo-. Si a la del vestido lila le tomara sólo los hombros y los brazos, le añadiera las sienes de la rubia y los ojos de esa que está a la izquierda de Lobitko, entonces...'.

Entrelazó con la imaginación todas esas partes y obtuvo la imagen de la muchacha que le había besado, la imagen anhelada, pero no pudo hallarla entre las mujeres que estaban sentadas a la mesa."

Después de la cena, el dueño despide a los oficiales y les ofrece su casa cuando vuelvan por el lugar. Los jóvenes oficiales regresan a la aldea, siguiendo el camino que bordea el río, primero pensativos, preguntándose si algún día también tendrán una hacienda, mujer e hijos, y recibirán en ella invitados.

"Una vez atravesado el portón, todos se pusieron a hablar a la vez y sin ninguna razón estallaron en sonoras carcajadas. (...) Todo estaba en calma. En la otra orilla piaban las becadas, y en ésta, oculto en un arbusto, sin prestar la menor atención al grupo de oficiales, cantaba con fuerza un ruiseñor. Los oficiales se detuvieron junto al arbusto y lo tocaron, pero el ruiseñor siguió cantando."

Al llegar a su alojamiento, Riabóvich trata de reproducir las imágenes de esa noche:

"Su último pensamiento fue que alguien le había acariciado y le había llenado de alegría, que en su vida había acontecido un suceso singular y acaso estúpido, pero al mismo tiempo extraordinariamente hermoso y agradable.

Cuando despertó, la sensación de esencia en su cuello y el frescor de menta junto al labio habían desaparecido, pero la alegría de la víspera seguía agitándose en su pecho como una ola."




Gustav Klimt
El beso


Esa mañana la brigada de artillería abandona el lugar. Al pasar junto a la hacienda, "Riabóvich miró hacia la derecha, donde se encontraba la casa. Las persianas de las ventanas estaban bajadas. Era evidente que todos aún dormían. También la mujer que por la noche le había besado. Quiso imaginársela dormida. La ventana de la alcoba abierta de par en par; las verdes ramas que se asomaban a ella; el frescor de la mañana; el olor de los álamos, de las lilas y de las rosas; una cama y una silla, y sobre ésta el susurrante vestido de la noche anterior; los zapatos y el reloj sobre la mesilla; todas esas cosas se las representó con claridad y nitidez, pero los rasgos del rostro, la dulce sonrisa soñolienta, todo aquello que era importante y capital, escapaba a su imaginación como mercurio entre los dedos."

Sigue el monótono avance de la tropa, entre el polvo del camino: "Al pasar por delante de una hacienda, Riabóvich contempló el jardín a través de la cerca. Ante sus ojos surgió una gran avenida, recta como una regla, cubierta de arena amarilla y rodeada de jóvenes abedules... Con la avidez de las personas soñadoras se imaginó unos pequeños pies de mujer caminando por esa arena amarilla, y de pronto, de forma completamente inesperada, surgió en su imaginación con total claridad la mujer que le había besado y que él había acertado a componer la víspera durante la cena. Esa imagen se le quedó grabada en el cerebro y ya no le abandonó."








Hitchcock
North by Northwest - Marnie - Notorius


Tras unas escenas de la vida en el campamento, que chocan con el idealismo de Riabóvich, a finales de verano dos baterías vuelven a la misma aldea. Riabóvich aguarda impaciente la llegada del mensajero del señor rural, invitándolos a su hacienda. Como éste no llega, abandona inquieto el poblado y baja hasta el sendero del río: "En la orilla por la que él caminaba todo tenía el mismo aspecto que en el mes de mayo: el sendero, los arbustos, los sauces inclinados sobre las aguas... pero ya no se oía el canto de aquel valeroso ruiseñor ni olía a álamo y a hierba fresca."

Riabóvich llega hasta el portón del jardín cuando oscurece, y da media vuelta: "Ya no le resultaba extraño que no hubiera llegado el mensajero del general, ni juzgaba impensable la posibilidad de no volver a ver nunca a aquella mujer que, casualmente, tomándole por otro, le había besado; al contrario, lo extraño sería que volviera a verla..."

"Y el mundo entero, la vida entera, le parecieron a Riabóvich una broma incomprensible y absurda..."

De regreso en la aldea, no encuentra a ninguno de sus compañeros, y el ordenanza le informa de que ha llegado un emisario del general y todos los oficiales han ido a su casa.

"Por un instante en el pecho de Riabóvich surgió un destello de alegría, pero éste se apresuró a apagarlo y, contrariando a su destino, como queriendo fastidiarlo, se negó a acudir a casa del general y se metió en la cama."




William Bouguereau
L'Amour et Psyche enfants

Por: Alan | Arte | Comentarios (6) | Referencias (0)

Comentarios

¡Magistral! Un extraordinario y trabajado post. Cantidad de datos e imágenes enlazadas con tino, siguiendo un fino hilo.

Me ha entusiasmado.

Mnemosine | 05-12-2006 19:35:10

¡Gracias, Mnemosine! Me alegro de que te haya gustado

Alan | 06-12-2006 11:02:11

Summary:


I like very much those paintings of kisses by Toulouse Lautrec, etc., even more since it seems that it's not a theme as frequent in painting as in movies. I wanted to mix these images with the story of "The Kiss". It's one of Chejov's (short) novels, or long tales.


(Klinger, The Mermaid)

Some officers receive the invitation of a landowner, a retired general, when the troop they command camps in his property. They go to the house, which is full of people, there's some kind of party. One of the officers is a shy little guy, not handsome and dreamy. This is Captain Riabovich.

The two groups (the officers and the house's guests) mix - the ice is broken, and it's a night of May. Even Riabovich (who has drunk a little) starts to feel easy. He looks at the women and it seems to him that the smell of roses and poplars doesn't come from the garden - but from them.

(Toulouse Lautrec, The Bed - The Kiss)

When the dancing starts, Captain Riabovich goes out with another officer and the landowner's son to the billiard room. Riabovich gets tired of seeing them play and wants to return to the dancing hall. But he gets lost in the twilight house. He enters a room, in darkness. There, it comes the same smell from the garden, and the rumours of the dance - next door. Suddenly, he hears a quick step, the noise of a dress approaching. A woman's voice says: "At last!", the woman embraces him and it sounds a kiss.

(Chagall, The Birthday)

After the kiss, she screams, and gets away.

You can imagine! Riabovich returns to the dance, first ashamed, then in high spirits, with a fresh trace of the kiss "next to the moustache", and an essence around his neck. He tries to explain himself what has happened: some girl, or married woman, who had there an appointment, has taken him for another. Then, at dinner, he tries to guess who was the woman that kissed him. He takes the arms and shoulders of this one, the eyes of that other, etc. - but can't find her amongst the guests.

After dinner, the officers say goodbye. The landowner invites them if they come to his property again. All these young officers return to the campament, in some near village, first in silence - asking themselves if one day they'll have a land, a house, family and guests, like the landowner. When they reach the path by the river, they start to laugh and talk aloud. They see a nightingale, singing in a bush. They touch it, but the nightingale goes on singing.

Riabovich goes to bed happy, full of images of the night. When he wakes up in the morning, the trace of the kiss (like "mint") has vanished - but the joy of the night is still inside him.

(Klimt, The kiss)

That morning, the troop leaves the village. When crossing next to the landowner's house, Riabovich looks at the windows - and imagines the woman, still sleeping. He sees the details: the dress of the previous night, a bed and a chair, etc., but the essential - the features of that woman, and her smile, escapes her imagination.

Later the troop enters another estate (ranch? no! this sounds like western movies!). There is a broad, sandy avenue that leads to the manor house - and there Riabovich suddenly sees with his imagination the woman who had kissed him the night before, clearly. He's got her on his mind, and the image remains there.

(Hitchcock, North by Northwest - Marnie - Notorius)

Next come some barrack scenes, much opposed to Riabovich, another touch of lucid humour. At the end of the summer, some of the troops return to the village, and Riabovich with them. He anxiously expects the arrival of a messenger from the landowner, with an invitation to his house. But the day goes by, and nobody comes. At evening, Riabovich can't wait longer, and descends to the river. All is alike the month of May, the path and the trees, but there is no nightingale and no fresh grass.

Now it appears to him that it isn't strange that the messenger did not arrive, and that he did not get to see again that woman who, taking him for some other, had kissed him in the dark. On the contrary, the strange would be that all this would happen. And then "all the world seems to him an absurd, incomprehensible joke."

This is the end of the story: when he returns to the campament in the village, all officers have gone! He asks and they tell him that the messenger has finally arrived and the officers have gone to the landowner's house. For a second, he feels a spark of joy, then hastens to put it out, says no to the landowner's and goes to bed.

(Bouguereau, Cupid and Psyche children)

Alan | 07-12-2006 12:17:17

Es un cuento excelente, desde su comienzo atrapa la expectativa del lector haciendo que este llegue al final de la lectura

Nansy Carvajal | 20-11-2007 20:09:29

Cierto, Nansy, es una historia estupenda, muy bien contada. Gracias por el comentario, un saludo

Alan | 20-11-2007 23:40:18

Llegué a esta página buscando ropa femenina 8 vestidos) y me encontré con este cuento que me atrapo y no pude abandonarlo hasta el final . Me encantó pero, quedé con la necesidad de que se alargara y quizás terminase como todos los cuentos , con un final feliz.De todas formas , gracias , ya te seguiré leyendo , seguro.

brisa... | 18-12-2008 20:28:40

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