
Sábado, 08 de abril de 2006
EL WEIR DE HERMISTON
Otros poemas breves que me gustan son los fragmentos que aparecen en medio de una narración, interrumpiéndola y añadiéndole algo: las canciones que escuchan los personajes vagabundos de Baroja, el primer poema que compone Deirdre, en el libro de James Stephens, al presentir la desgracia sobre Naoise y sus hermanos, y sobre ella misma ('A lovable land is that in the east, / Marvellous Alba...'), o éste otro que aparece en el Weir de Hermiston de Stevenson, cuando Kirstie y el joven Archie se encuentran por primera vez junto a la Tumba del Tejedor. Él quiere saber si ella tiene un alma además de un rostro bonito, y ella le sigue el juego con una canción de su hermano Dand sobre los viejos Elliotts:
"Oh, bajo la lluvia cabalgaban en los días ya idos
En la lluvia y el viento y lo que el cielo echara
Gritaban en la casa, gritaban en el monte
Pero en la tumba ahora yacen todos tranquilos
Viejos, antiguos Elliotts, Elliotts fríos de arcilla
Intrépidos, bravos Elliotts de antaño.
Mientras cantaba, miraba de frente, con las piernas extendidas, las manos en las rodillas y la cabeza erguida. Durante toda la canción su gesto era admirable, porque ¿no lo había aprendido a gusto del autor y en sus propios labios? Al acabar, volvió hacia Archie la cara suavemente encendida con los ojos dulces y acuosos brillando en el crepúsculo, y el corazón de él se aproximó al de ella con una tristeza y simpatía sin límites. Había contestado su pregunta. Era un ser humano a tono con las tragedias de la vida; había en ella patetismo y música y un gran corazón."

Por: Alan | Literatura | Comentarios (0) | Referencias (0)