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Viernes, 31 de marzo de 2006

TRADUCIR

NABOKOV. REYES

Ada o el ardor comienza con esta traducción de la primera frase de Anna Karénina: "Todas las familias felices lo son cada una a su modo; y las desgraciadas se parecen entre sí." En su ensayo 'El arte de traducir', Vladímir Nabokov menciona tres grados (errores) en "el extraño mundo de la transmigración verbal". Después, lo que más me gustó, hace algunas reflexiones a propósito de un intento de traducir al inglés un poema de Pushkin.

1. El primero de los errores son los gazapos, por ignorancia o descuido.

"Un conocimiento inadecuado de la correspondiente lengua extranjera puede transformar una expresión vulgar y común en una afirmación notable que el autor no pretendía hacer. 'Bien-être général' se convierte en la varonil aserción de que 'es bueno ser general'; aguerrido general al cual se sabe que pasó el caviar un traductor francés de Hamlet".

2. El segundo, las supresiones o el enmascaramiento.

"Tal vez el ejemplo más encantador de modestia victoriana de cuantos he conocido fuera una traducción temprana de Anna Karénina al inglés. Vronski había preguntado a Ana qué le pasaba. 'Estoy beremenna' (subrayado del traductor), contestaba Ana, dejando al lector extranjero preguntándose qué extraña y temible enfermedad oriental sería aquella; todo porque al traductor le pareció que poner 'Estoy embarazada' podría servir de escándalo a algún alma pura, y que una buena idea sería dejar el ruso tal cual".

3. Y el tercero, al revés, las adiciones o afeites.

"Así, era norma en las versiones rusas de Shakespeare ponerle a Ofelia unas flores más distinguidas que aquellas pobres hierbas que ella encontraba. La versión rusa de

There with fantastic garlands did she come
Of crowflowers, nettles, daisies and long purples


vuelta a poner en inglés sería

There with most lovely garlands did she come
Of violets, carnations, roses, lilies


(...) cómo pudo hacer alguien semejante colección botánica en las riberas del Helje o del Avon es otra cuestión".

Y esto es lo que dice Nabokov sobre su intento de traducir K *** (A ***), de A. S. Pushkin:

"Tenía que encararme, por ejemplo, con el siguiente verso, el primero de uno de los poemas más prodigiosos de Pushkin:

Ia póm-niu chúd-no-ie mgno-vén-ie

(...) Pues bien, si tomamos un diccionario y buscamos estas cuatro palabras, nos saldrá la siguiente declaración, tonta, sosa y manida: I remember a wonderful moment (Recuerdo un momento maravilloso). ¿Qué hacer con esta ave que hemos abatido para descubrir que no es ningún ave del paraíso, sino un loro huido, que aleteando en tierra sigue graznando su estúpido mensaje? Porque no hay lector anglosajón que se deje convencer, por mucha imaginación que ponga, de que I remember a wonderful moment es el perfecto comienzo de un poema perfecto. La primera cosa que yo descubrí es que la expresión 'traducción literal' tiene bastante de absurda. Ia póm-niu es una inmersión más profunda y más suave en el pasado que I remember, que cae plana, de bruces, como un buceador bisoño; chúd-no-ie lleva dentro un precioso 'monstruo' ruso, y un 'escuchar' susurrado, y la terminación de dativo de un 'rayo de sol', y muchos otros parientes bonitos entre las palabras rusas. Pertenece fonética y mentalmente a una serie de palabras, a una serie rusa que no se corresponde con la serie inglesa en que se encuadra I remember. Y a la inversa, remember, aunque choque con la serie correspondiente de póm-niu, mantiene relaciones con su propia serie inglesa cada vez que lo emplea un poeta auténtico.

(...) Esta interrelación de las palabras y esta falta de correspondencia entre las series verbales sugiere otra norma, a saber, que las tres palabras principales del verso van tirando unas de otras, y añaden algo que ninguna de ellas hubiera tenido por separado ni en otra combinación. Lo que hace posible ese intercambio no es sólo el mero contacto de unas palabras con otras, sino su posición exacta tanto con respecto al ritmo del verso como entre sí. Esto lo tiene que tener en cuenta el traductor.

(...) El forcejeo duró más de media noche. Y por fin conseguí traducirlo; pero si diera aquí mi versión después de todo lo dicho, acaso el lector se quedaría dudando de que la perfección sea alcanzable con sólo sujetarse a unas cuantas reglas perfectas".

Esta es una frase de otro ensayo, un buen complemento a lo que dice Nabokov:

"Durante el aprendizaje de una lengua extranjera hay un paradójico efecto que luego la familiaridad va borrando; y es que la lengua extranjera nos ofrece todavía su frescura metafórica y ciertos valores estilísticos arrastrados por la costumbre. Al que comienza su inglés, puede parecerle un acierto personal de Stevenson el que el cuerpo de un marino apuñalado 'se hunda' en sí mismo; cuando la verdad es que el sink es término acuñado para 'irse muriendo'." (Alfonso Reyes, 'De la traducción').

Por: Alan | Literatura | Comentarios (0) | Referencias (0)

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