Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Corriente Textual



En este blog

Sindicación


Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos


Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Mail:
corrientecancion@gmail.com



Creative Commons License

Viernes, 17 de marzo de 2006

ME ACUERDO

Me acuerdo de cuando jugábamos tirándonos del trillo a las mieses, y de cuando aparecía la silueta de alguna aldea en la carretera.

Me acuerdo del tiburón, del mini, del gordini, del escarabajo y del cuatro latas. Me acuerdo de que me mareaba el olor a gasoil quemado del 1500, aunque me gusta el olor del gasoil.

Me acuerdo de la primera vez que fui a la Ciudad Deportiva. No sabíamos por dónde se entraba. Abrimos la primera puerta, y apareció el Pabellón del Real Madrid, vacío, con las luces encendidas y los jugadores entrenando abajo en la cancha.

Me acuerdo de que aprendí a nadar en el río. Se tragaba agua no salada, sabía un poco a cieno y a cañas. Luego nos subíamos a una de las pilastras del puente y nos quedábamos allí tumbados como lagartos.

Me acuerdo de las dos hileras de malecones a los lados de la carretera, a su paso por la balsa. No había espacio más que para poner el pie, y echábamos carreras saltando de uno a otro. Nunca nos caímos por el talud. Luego, sentados en el pilón, un amigo se hizo un corte con una botella rota que había en el fondo.

Me acuerdo de dos abueletes, uno que siempre iba en una mula y el otro en bicicleta. Al de la mula le llamaban el tío Vusotros, decía: "Eh, vusotros, ¿qué hacéis ahí?" El de la bici estaba sordo, cuando pasaba le saludaban con la mano y gritaban: "¿A quién vas a matar?" Él levantaba una mano del manillar y respondía: "¡Adiós!".

Me acuerdo del almuerzo. Se salía muy de mañana, con un tazón de leche o en ayunas. Por ejemplo, íbamos a cortar las carrehuelas del melonar, que luego se comía la vaca. A la vuelta, estaba preparada una fuente de lomo, longaniza, huevos y torreznos, y una bota de vino.

Me acuerdo de que volvía del colegio con mi hermano, tendríamos siete o ocho años. Al llegar cerca del puesto de castañas, en una esquina, de repente se abrió un abrigo enorme delante de los dos, y cada uno nos metimos bajo un ala. Era una prima, muy guapa, que había venido de visita y había salido a buscarnos.

Me acuerdo de las dedicatorias que se encuentran en los libros de segunda mano, del pariente al pariente, o del amigo al amigo. A veces el libro está como nuevo. Otras es un volumen venerable, su propietario seguramente murió, y quizá también quien escribe la dedicatoria, y el libro ha terminado en el tablero de saldos. Hay una que me gusta mucho, está en un libro favorito, Deirdre de James Stephens:

For Pilar - to remind

you of Ireland

January 1967

from all of us at Vevay

Me acuerdo de una mañana de domingo, aún de noche. Me desperté y en la litera de abajo estaba mi sobrino, de cuatro o cinco años. Estaba de lado, hacía un pequeño bulto en el borde de la cama, tapado hasta el cuello. Tenía unos gordos mofletes y los ojos cerrados, con las pestañas muy largas. Le di un beso y le dije: "Hasta mañana", porque iba a pasar todo el día fuera. Entonces sonrió de oreja a oreja, sin abrir los ojos.

Me acuerdo de que estaba en el baile con una niña, en la calle, tendríamos siete o ocho años. Sonaban en el tocadiscos La fiesta de Blas de Fórmula V, una versión cantada de la música de El Padrino ("Estoy sintiendo tu perfume embriagador..."), El Bimbó y más, unas lentas y otras rápidas. Pusieron un single y nos fuimos al hermano de ella, que era mayor, tendría catorce, y le preguntamos: "¿Esta cómo se baila, suelto o agarrado?"

Me acuerdo de que nos tocó ir a la escuela en unos años chocantes. Entraba un maestro viejo, de bigote corto, y se pasaba una hora hablando del pecado y la eternidad. Se marchaba y entraba uno joven, barbudo, que hacía nudismo en vacaciones. Éste también se iba, llegaba uno más sádico que el primero y se liaba a tortazos con alguien porque no pronunciaba la uuuuuu francesa. Y después de éste entraba una joven maestra, con un niki de algodón ajustado, dos botones sueltos, sin sujetador. Entonces todos querían hacer preguntas.

Me acuerdo de que estaba en la cama, a oscuras, con los ojos cerrados, y me imaginaba que estaba realmente en la habitación de muchacho, en la alcoba de nuestra casa que ya no existe. Y empezaba a reconstruir todos los detalles, la alcoba, la sala, el pasillo...

Por: Alan | Notebook | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009