
Miércoles, 11 de enero de 2006
El barco ancló en la bahía,
y tuve un dulce soñar:
soñé que una flor crecía
del otro lado del mar,
y en medio un canal corría.
La pantera ronronea,
el guacamayo dormita.
Nada en la selva se agita,
sólo el río que platea.
Se oyeron, rompiendo el día,
suaves quejas guturales,
son de flautas y atabales
de una extraña melodía.
Es lamento, no guaracha.
Un arrugado chamán
me dijo: "¿Sabe usted, man,
lo que canta esa muchacha?
'Su amigo escapó en un bote,
pero aún le lleva en la piel,
y ve los ojos de él
en el fugaz ocelote.
'Para acabar una guerra
ha pedido desposarla,
contra su gusto, y llevarla
el rey Kuna hasta su tierra.
'La boda está celebrada.
Nunca nada más hermoso
se vio en la selva, y lloroso,
que la joven desposada.
'Al descorrer la maleza
ve mariposas gigantes,
hojas de olores fragantes,
aves de rara belleza.
'En medio un lago profundo
de transparentes entrañas,
rodeado de sombra y cañas,
bullía en peces fecundo.
'Entonces, como una flor,
brotó una hermosa muchacha
de sonrisa vivaracha,
la viva imagen de amor.
'El rey Kuna se despoja
del ocre que el rostro cubre
¡y ella a su amigo descubre
y entre sus brazos se arroja!"
Por: Alan | Notebook | Comentarios (0) | Referencias (0)