
Viernes, 18 de noviembre de 2005
DÁNAE. SIRENAS

Gustav Klimt (1862-1918)
Dánae
Óleo, 77 x 83 cm.
Galería Nacional de Arte Moderno (Roma)
Acrisio, rey de Argos, encerró a su hija Dánae bajo una bóveda de bronce, ya que un oráculo le había predicho que su nieto acabaría con su vida. Pero Zeus se enamoró de la prisionera, y transformado en lluvia de oro llegó adonde estaba. De su unión nació el héroe Perseo. Cuando Acrisio lo supo, metió a la madre y al hijo en un cofre de madera y lo echó al mar. Llegaron a la isla de Sérifo, donde los recogió un pescador, Dictis, que crió al niño. Ya adulto, Perseo arrancó la cabeza de la Gorgona Medusa, con cuya mirada petrificaba a sus enemigos, y liberó a Andrómeda, que se convirtió en su mujer. El vaticinio del oráculo terminó cumpliéndose en unos juegos fúnebres, en Larisa. Al lanzar el disco, Perseo mató accidentalmente a su abuelo Acrisio, que estaba entre los espectadores, y a quien no conocía.
Cuadro sensual donde los haya. En la película de Polanski El baile de los vampiros había una recreación de este mismo instante en que el dios atraviesa el techo convertido en lluvia de oro, para llegar a la joven. Claro que no se trataba de Zeus, sino de otro mito más reciente.

Gustav Klimt
Sirenas II
Óleo, 80 x 145 cm
Galería Nacional de Arte Moderno (Roma)

Gustav Klimt
Sirenas I
Técnica mixta, 50 x 20 cm
Osterreichische Museum für Angewandte Kunst (Vienna)
Por: Alan | Arte | Comentarios (2) | Referencias (0)