
Martes, 15 de noviembre de 2005
ENCUENTROS

Diógenes, John Waterhouse
Acudió una vez Alejandro hasta él y le dijo: 'Yo soy Alejandro el gran rey.' Repuso: 'Y yo Diógenes el Perro.' (...)
Demetrio en sus Homónimos dice que en el mismo día murió Alejandro en Babilonia y Diógenes en Corinto.
Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos más ilustres
Las anécdotas literarias son un género tradicional en los países anglosajones, a veces menor, a veces la fuente para libros como Vida de Samuel Johnson. La ironía, la brevedad y el sabor de época son esenciales:
De la historia no me gustan sino las anécdotas -escribió Mérimée-, y entre las anécdotas prefiero aquéllas donde imagino encontrar una pintura verdadera de las costumbres y los caracteres de una época. No es un gusto muy noble; pero, lo confieso para mi vergüenza, de buena gana cambiaría a Tucídides por las memorias auténticas de Aspasia o de un esclavo de Pericles. (...)
Leo por ejemplo en L'Estoile esta nota concisa:
'La señorita de Châteauneuf, una de las amantes del rey antes de que éste marchara a Polonia, habiéndose casado por devaneos con Antinotti, florentino, cómitre de galeras en Marsella, y descubriéndole en actos lujuriosos, lo mató virilmente con sus propias manos.'
Por medio de esta anécdota y de tantas otras, que abundan en Brantôme, reconstruyo en la imaginación un personaje, y resucito a una dama de la corte de Enrique III.

Relieve con Diógenes y Alejandro Magno. Roma, Villa Albani.
He comenzado con la vida de Diógenes, tal como la cuenta Diógenes Laercio. Más que una biografía es una sucesión de anécdotas, reales y apócrifas, que componen una semblanza viva y tronchante del filósofo cínico. Destacan sus enfrentamientos con Alejandro, el más célebre su encuentro en Corinto:
Diógenes estaba tumbado al sol. Alejandro llegó hasta él, se detuvo y le dijo: 'Yo soy el dueño del mundo. Pide lo que quieras y te lo daré.' Diógenes contestó: 'Aparta, no me hagas sombra.'

Por: Alan | Literatura | Comentarios (0) | Referencias (0)