Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Corriente Textual



En este blog

Sindicación


Añadir a Feedness
RDF XML ATOM

Créditos


Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com

Mail:
corrientecancion@gmail.com



Creative Commons License

Jueves, 05 de mayo de 2005

ISLAS IMAGINARIAS

SAN BRANDÁN. TREASURE ISLAND

San Brandán

Marie-José Lemarchand, en el prólogo a su edición de El viaje de San Brandán, del arzobispo Benedeit, tras hacer referencia a las identificaciones de la isla paradisiaca, adonde Brandán es conducido, bien con una octava isla por descubrir perteneciente al archipiélago canario, bien con el Furdunstrandi precolombino de Eirik el Rojo, encauza su exposición de esta forma: “Volvamos al único mundo recorrido por el Brandán del texto, el mundo de la literatura; a la Navigatio, fuente latina del Viaje, especie de Eneida cristianizada” (Navigatio Sancti Brendanni Abbatis, obra escrita en el siglo X, en la región renana, por un monje de los Scotti Litterati.)

San Brandán

He aquí la bestia inmensa, la isla nave que conduce a San Brandán y sus compañeros a la isla de los pájaros. Sin embargo, lo que más les aterrorizó fue la transparencia del mar, con todas sus criaturas echadas en el fondo, en multitud, "como una ciudad de círculos, como rebaños tumbados en sus pastos."

 

Treasure Island

Ignoramos la posición de esta otra isla, ya que -como dice Jim Hawkins- aún quedan riquezas enterradas en ella. El propio Stevenson la trazó mientras jugaba con su hijastro. Noche tras noche, fueron añadiéndose lugares. Cuando surgió la figura de John Silver, la narración dio comienzo.

 

En la película Qué verde era mi valle, el benjamín de la familia de mineros convalece tras su accidente. El párroco viene a visitarlo y le entrega un libro. El muchacho lee en la cubierta: "Treasure Island." "Con gusto estaría donde tú estás ahora -le dice el párroco-, si con ello volviese a leer este libro por vez primera."

Ése es el mayor elogio que alguien puede hacer de una obra de ficción, el aviso para embarcar -en el surco de una abigarrada corriente- hacia los tesoros que quedaron en la isla.

John Silver

Por: Alan | Literatura | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009